Enrique Suarez Figaredo. Cervantes, Figueroa Y El Crimen De Avellaneda. Que Trata De Quien Fuesse El Verdadero Autor del Falso Quixote

Article excerpt

Enrique Suarez Figaredo. Cervantes, Figueroa y el crimen de Avellaneda. Que trata de quien fuesse el verdadero autor del falso Quixote. Anadese su vida, y obras. Barcelona: Carena, 2004. 390 pp. ISBN: 84-88944-20-9.

No se si habra historiadores futuros interesados en los presentes historiadores de la literatura espanola. Si los hubiere, es probable que miren con asombro la repentina voluntad de buscar padres para libros expositos que atesta nuestras bibliografias. De esos prohijamientos, no es el menor el de Lazaro de Tormes, al que, en pocos anos, le han salido tres padres: nada menos que Alfonso de Valdes, Juan Luis Vives y Cervantes de Salazar. Pudiera ser que alguno de ellos resucitase para solo declamar aquel romance en que Quevedo sacudiase un hijo pegadizo: "Yo, el menor padre de todos/los que hicieron ese nino...."

El escurridizo Alonso Fernandez de Avellaneda no iba a ser menos. Despues de casi cuatro siglos, sabemos de el lo mismo que de Jack el Destripador: su apodo y sus aviesas intenciones. Y es que el tal Avellaneda no se contento con hacerle la barba a Cervantes, tuvo tambien que hacersela a hurtadillas, para tortura y gusto de los historiadores modernos. De ahi que la desconocida identidad del autor del otro Quijote haya pasado de comidilla literaria del Madrid aureo a motivo de sesuda indagacion, con el frecuente olvido, eso si, de la obra misma. A la extensisima nomina de sabuesos avellanedescos, se han sumado en los ultimo anos Jose Luis Perez Lopez, con un notable articulo en que propone la candidatura de Baltasar Eliseo de Medinilla, (1) y Alfonso Martin Jimenez, con nuevos argumentos que avalan la antigua tesis de Martin de Riquer. (2) En la misma direccion, Helena Percas de Ponseti publico, recientemente y en esta misma revista, una extensa resena en la que aseguraba desde el titulo que el "misterio" estaba "dilucidado," pues "Pasamonte fue Avellaneda," y que el de Martin Jimenez era "un libro maestro de investigacion psiquiatrico-analitico, llevado a cabo con la perspicacia y precision del detective" (127). (3)

Viene ahora a ampliar este registro de investigaciones recientes Enrique Suarez Figaredo, que presenta como padre para el apocrifo a Cristobal Suarez de Figueroa. Lo cierto es que el autor de La constante Amarilis ya habia salido antes a la palestra. Las inquisiciones de Enrique Espin Rodrigo al respecto las adelanto el padre Florencio Alvarez Diez en un articulo publicado en 1990 en la revista Murgetana (4) y, tres anos mas tarde, salieron como libro las mismas notas de Espin, ordenadas por Matilde E. Navarro Martinez y costeadas por su viuda, dona Carmen Ayala. (5) En un Post scriptum de su libro, Suarez Figaredo confiesa haber leido el articulo del padre Alvarez con posterioridad a la elaboracion de su propuesta y no menciona la publicacion de Espin Rodrigo.

El titulo dellibro alude a un antecedente, tan desastrado como divertido, en los intentos de identificacion de Avellaneda: las Memorias maravillosas de Cervantes. El crimen de Avellaneda de Atanasio Rivero (Madrid: Biblioteca Hispana, 1916), que merecio el ataque simultaneo de Rodriguez Marin, Blanca de los Rios y Miguel de Unamuno. Como todos los estudios de este genero, Cervantes, Figueroa y el crimen de Avellaneda tiene una primera parte que se ocupa en desmontar las tesis anteriores y una segunda en la que se defiende al nuevo candidato. Se anade aqui una tercera parte con fragmentos de El pasajero de Suarez de Figueroa, algunas piezas del Quijote avellanedesco, una "Bio-bibliografia de Cristobal Suarez de Figueroa" y una tabla de "Textos reladonados con la autoria del Quijote de Avellaneda."

Bajo el titulo de "Estado de la cuestion y teorias sobre la identidad de Avellaneda," la primera parte trata, sin un orden determinado, de las justas zaragozanas de 1614, en las que se menciona "la verdadera y segunda parte del ingenioso don Quijote de la Mancha," de la impresion del libro apocrifo, de la condicion clerical de Avellaneda, de su lexico, de su identificacion con Jeronimo de Pasamonte y de otros "sinonimos voluntarios. …