Los Amores Burlescos En El Quijote'. Una Cala En la Parodia Cervantina

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EL AMOR ES UNO de los temas importantes de los libros de caballerias. En efecto, el heroe necesita de una dama a quien servir, verdadero aliciente para el y tambien, en diversas ocasiones, intermediario privilegiado entre el y el mundo que le rodea. Esta dama, de carne y hueso en la ficcion narrativa, que asume plenamente su terrena feminidad, desempena de tal modo un papel notable en este tipo de relato. Por ello, los amorios entre el caballero y la dama, constituyen uno de los elementos clave de las narraciones caballerescas.

Al querer transformarse en caballero andante, el hidalgo ha de tener pues una dama, lo que le conduce a la creacion de Dulcinea del Toboso, a partir de Aldonza Lorenzo, esa moza labradora "de muy buen parecer de quien el un tiempo anduvo enamorado" (I, 1; 78). (1) Desde el principio del libro de 1605, el tema amoroso esta presente. Sin embargo, la parodia (ironica degradacion) aparece correlativamente, dado que dicha moza--de quien ya no esta enamorado--nunca supo de ese amor ni el tampoco se lo revelo, lo que esta en consonancia con lo que se nos dice del protagonista en el prologo: "fue el mas caso enamorado ... que de muchos anos a esta parte se vio en aquellos contornos."

Ademas, al hacer de Dulcinea una pura construccion imaginativa, el Manchego no puede sino conferirle todos los atributos topicos de la dama, tal como la representa la tradicion cortes y petrarquista, que invade tambien los libros de pastores. Es lo que hace don Qujote cuando la evoca ante Vivaldo, al proyectar la literatura en la vida: "en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quimericos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son oro, su frente campos eliseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes ..." (I, 13; 176).

Frente a tal idealizacion de unos amores inventados y necesariamente platonicos, como lo dice el mismo protagonista (I, 25; 311, II, 32; 283), viene el choque con la realidad y la parodia de esos amorios presuntos, de manera que el hidalgo ha de hallarse confrontado a las formas mas degradadas y vulgares del amor, siempre con una optica burlesca, pues es necesario no olvidar que Don Quijote es un "libro de entretenimiento." (2) Sin embargo, esos anaores burlescos no atanen unicamente al protagonista, sino que aparecen vinculados tambien a otros personajes, dos de ellos en relacion con Sancho Panza y uno con el caballero de la Mancha.

La orientacion de los amorios de don Quijote en esa direccion vuelve a elaborarse de manera fugaz, pero significativa, muy rapidamente despues de la festiva armazon de caballeria del heroe, cuando el encuentro con los mercaderes toledanos (I, 4; 100). Estos, al ver que estan hablando con un loco, quieren hacer burla de el--segun una larga tradicion--y le piden que les ensene un retrato de su amada (caracteristica topica de tantos relatos sentimentales y pastoriles, sustituto de la dama que se ha de seguir utilizando con frecuencia en la literatura posterior y en el teatro). (3) Pero uno de los mercaderes anade socarronamente: "que aunque su retrato nos muestre que es tuerta de un ojo y que del otro le mana bermellon y piedra azufre, con todo eso, por complacer a vuestra merced, diremos en su favor todo lo que quisiere" (I, 4; 100).

Esta burlesca evocacion, tanto mas burlesca cuanto que los ojos son puerta del alma y el sentimiento amoroso penetra por ellos, como dicen los platonicos Ficino y Leon Hebreo (Seres 18 ss.), lo que degrada ipso facto no solo a la dama, sino a esos amores "tuertos" tambien, es decir no muy sanos pues el tuerto tiene muy mala fama y es considerado como un ser maligno (Redondo, Otra manera, 256). Frente a tal agravio, a tal "tuerto" don Quijote no puede sino reaccionar muy violentamente y arremete contra los mercaderes, acabandose muy mal el encuentro, como siempre, ya que un mozo de mulas que iba con dichos mercaderes le muele a palos. …