Las Bodas De Camacho Y la Sociedad del Espectaculo

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En un encuentro de Gabriel Garcia Marquez con el presidente Clinton recordado en un extenso articulo publicado en El Pais, nuestro escritor nos cuenta que al preguntar al presidente norteamericano que estaba leyendo este "lanzo un suspiro de alivio y menciono un libro sobre las guerras economicas del futuro, cuyo titulo y autor no reconoci. `Mejor lea el Quijote,' le dije. `Ahi esta todo.'" En efecto, no debe resultarnos extrano que las guerras economicas del futuro esten presentes en Don Quijote, pues, como muy bien concluye Lisa Jardine en su libro Worldly Goods, dedicado a la economia y al comercio en el Renacimiento, "the world we inhabit today, with its ruthless competitiveness, fierce consumerism, restless desire for ever wider horizons, for travel, discovery and innovation, a world hemmed in by small-mindedness of petty nationalism and religious bigotry but refusing to bow to it, is a world which was made in the Renaissance" (436).

Las semillas del mercado, del consumo y del ser humano convertido en mercancia se plantaron en el Renacimiento y, como consecuencia, pueden, de alguna manera, estar en Don Quijote. Estas semillas se han desarrollado demasiado y, con el paso del tiempo, la espesura del tronco y las ramas no nos dejan ver con claridad la representacion de los comienzos. De esta propuesta parte nuestro trabajo. Nos dejamos llevar por las palabras de nuestro admirado Garcia Marquez para ver en el episodio de las bodas de Camacho la representacion de una guerra economica. El punto de partida es que Camacho "el rico" funda su identidad en una economia de la ostentacion para, desde esta apariencia, ser percibido por los destinatarios. Esta necesidad de hacer creer la apariencia para proponer una imagen de si mismo y de su grupo, aumenta la teatralizacion de la vida, para convertir el episodio de las bodas en un espectaculo de la riqueza. En lo que sigue quiero demostrar que Camacho "el rico" dispone todos los elementos, que participan en el episodio, en funcion del espectaculo de ostentacion economica, lo que determina el espacio o escenario de la accion, los signos visibles que forman el decorado y el comportamiento de los personajes que reaccionan con adhesion o rechazo a la representacion de la riqueza. Como punto final, pretendo mostrar la actualidad del episodio de las bodas que, tan cercano a nosotros, se convierte en realidad experimentada para reflexionar y aclarar nuestro presente.

No es mi intencion establecer comparaciones entre dos situaciones historicas diferentes, como son los comienzos del siglo XVII y los del siglo XXI, sino subrayar que, a pesar de las diferencias, existen dos conexiones: la importancia de la apariencia y de la ostentacion. Para ello, parto del libro de Guy Debord, La sociedad del espectaculo, para fijar lo que corresponde a la experiencia contemporanea. La sociedad del espectaculo actual y las bodas de Camacho estan basados en la abundancia y en la representacion que de ella se hace, como medio de identificacion del individuo o del grupo social. Pero fijemos con claridad nuestro pensamiento senalando las relaciones de similitud. (1) De acuerdo con Debord, "el espectaculo es la afirmacion de la apariencia y la afirmacion de toda vida humana, o sea social, como simple apariencia" (40), para concluir mas adelante que "la raiz del espectaculo se hunde en el terreno de la economia que se ha convertido en economia de la abundancia" (60). Al acercarnos al siglo XVII, la apariencia es un tema fundamental en la escritura y en la sociedad. John H. Elliott senala que el siglo XVII mostro "un interes casi obsesivo por la apariencia. Si el mundo se percibe en terminos de teatro, el realce o transformacion de la apariencia adquiere un papel esencial en el arte del estadista. La aplicacion de las artes teatrales a la vida politica, y en especial a la proyeccion de la realeza, constituye una de las principales caracteristicas de las monarquias del siglo XVII" (202). …