Cide Hamete Benengeli Y Los Libros Plumbeos

By Case, Thomas E. | Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America, Fall 2002 | Go to article overview

Cide Hamete Benengeli Y Los Libros Plumbeos


Case, Thomas E., Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America


La cuestión de la autoridad de un texto ha sido uno de los problemas fundamentales de las obras literarias e históricas a través de los siglos. Ya en el siglo XVI, novelas como Lazarillo de Tormes y Guzmán de Alfarache, y todas las historias de entonces, planteaban serias preguntas sobre la autoridad y la veracidad del texto. Nosotros en el siglo XXI también tenemos el mismo problema, tal vez peor, por la inmensidad de informes que tenemos que interpretar y procesar gracias a los medios electrónicos que la ciencia ha puesto a nuestro alcance. La crítica que hace Cervantes de los textos literarios e históricos en Don Quijote, entonces, todavía es vigente.

Con respecto a la autoridad del texto, una de las grandes creaciones de Cervantes en Don Quijote es la de Cide Hamete Benengeli, el supuesto autor moro que se presenta como el autor original del texto y "un autor sabio encantador" (Lathrop 693-94). Cide Hamete ha llamado la atención de los críticos por muchas razones, entre ellas su importancia en minar la autoridad del texto y como una forma más de burlar a los crédulos lectores de los libros de caballerías. Aunque Cide Hamete no puede ser el verdadero narrador del texto, queda establecido, como señala Weiger, como su único autor, a pesar de referencias a "otros autores." Quisiera examinar el papel de Cide Hamete en la luz de la contextualidad de los moriscos de fines del siglo XVI y de la aparición de los llamados Libros plúmbeos del Sacromonte, que causó una verdadera sensación en España entre 1588 y los primeros años del siglo XVII.

Los Libros plúmbeos del Sacromonte fueron unos "descubrimientos," hechos por unos obreros moriscos al derribar en Granada el antiguo minarete de la mezquita mayor nazarí. Éste, llamado la "Torre Vieja" y no muy lejos de las tumbas de los Reyes Católicos, obstacuñzaba la construcción de la tercera nave de la Catedral de Granada. El 18 de marzo de 1588, día de San Gabriel, los peones hallaron en los escombros una caja de plomo, que abrieron al día siguiente, día de San José. Las fechas no son casuales, pues San Gabriel es el ángel más importante para el Islam, cuya aparición ocurre frecuentemente en los Libros plúmbeos, y San José es el marido de María, la que, según estos libros, los ha dictado. Al abrirse la caja aparecieron varios objetos: una tablita con la imagen de Nuestra Señora en traje "egipciano" (gitano), indumentaria prohibida a los moriscos, y otros objetos curiosos. Hubo un medio paño de la Virgen María y un pergamino escrito en árabe, castellano y en un latín muy castellanizado, con las primeras noticias concretas acerca del santo patrono y mártir San Cecilio, primer obispo de Granada, y el hueso de su dedo pulgar.

En seguida el entonces arzobispo de Granada, don Juan Méndez de Salvaterra, pidió permiso a Felipe II, ávido coleccionista de reliquias, y al papa Sixto V, para investigar la autenticidad del contenido de esta caja de plomo, y convocó una Junta Mayor. Uno de los que asistieron era San Juan de la Cruz, entonces prior del granadino Convento de los Mártires. Felipe II inclusive aceptó un pequeño trozo del paño cortado, que mandó colocar junto al altar mayor de su capilla en el Escorial. El breve del papa, recibido el 3 de octubre de 1588, encomendó la continuación del proceso. Tres traductores--el licenciado Luis Fajardo, catedrático de árabe en la Universidad de Salamanca, un arabista notable, Miguel de Luna, y Francisco López Tamarid, racionero mayor de la catedral--fueron comisionados para llevar a cabo una traducción del pergamino, además de la interpretación de Alonso del Castillo, médico morisco e intérprete de Felipe II.

En 1595, empezaron a descubrirse en el Monte Valparaíso ciertas planchas de plomo con inscripciones en árabe, y el nuevo arzobispo de Granada Pedro de Castro (Méndez de Salvaterra había muerto en mayo de 1588 sin ver la traducción del pergamino) ordenó excavaciones de las muchas cuevas del monte, denominado Sacromonte de entonces en adelante por aparecer así en los plomos (Hagerty 69). …

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(Einhorn, 1992, p. 25)

(Einhorn 25)

1

1. Lois J. Einhorn, Abraham Lincoln, the Orator: Penetrating the Lincoln Legend (Westport, CT: Greenwood Press, 1992), 25, http://www.questia.com/read/27419298.

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"Portraying himself as an honest, ordinary person helped Lincoln identify with his audiences." (Einhorn, 1992, p. 25).

"Portraying himself as an honest, ordinary person helped Lincoln identify with his audiences." (Einhorn 25)

"Portraying himself as an honest, ordinary person helped Lincoln identify with his audiences."1

1. Lois J. Einhorn, Abraham Lincoln, the Orator: Penetrating the Lincoln Legend (Westport, CT: Greenwood Press, 1992), 25, http://www.questia.com/read/27419298.

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