Twenty Centuries of Mexican Art: Veinte Siglos de Arte Mexicano

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ARTE COLONIAL

Cuando la Conquista de Méxicc es consumada por un grupo de aventureros españoles, sedientos de gloria y ambición, cambia el aspecto cultural del país. Mexico entra de Ileno a la civilización de Occidente: las artes, las costumbres y la religión son las mismas que florecen en la Europa del Renacimiento. El elemento indígena, antes espíritu inspirador de la obra, es ya nada más la mano que la ejecuta (lám. 61). El matiz que diferencia la manifestación mexicana lo da esa inano de obra indigena, que pone un sello inconfundible en sus creaciones.

El siglo XVI. La primera epoca del arte colonial mexicano corresponde al tiempo de la Conquista, de 1521 a mediados del siglo, en que se someten las últimas tribus levantadas en la parte central del territorio. Ā esa época pertenece una serie de supervivencias medievales. Un dejo de románico existe en los edificios vigorosamente construídos; la arquitectura gótica persiste en las nervaduras ojivales de las bóvedas (lám. 44), y el arte mudéjar, que moros conversos y españoles contagiados habían traído a América, se deja ver en los famosos "alfarjes" que techan buen número de edificios. Tenemos también las primeras casas de los conquistadores que son pequeñas fortalezas, y, a mediados del siglo, una hábil idea politica combina el espíritu belicoso de la Conquista con la piedad y dulzura de los frailes, creando el tipo monástico de esa época, cuyo núcleo es el templo fortaleza, monumento típico de la Nueva España hacia 1550 (lám. 43).

A la pintura corresponde una serie de ensayos ejecutados por los propios indios en escuelas que para eso organizan los religiosos, y su resultado viene a ser la decoración con pinturas al fresco de los numerosos conventos que se construyen en el pais. A falta de cuadros y modelos, se copian estampas de libros religiosos grabadas en madera; los frescos en blanco y negro son de carácter lineal y con frecuencia imitan, en gran escala, los trazos de los grabados en madera.

Es en la escultura donde se manifiesta con más vigor la influencia indígena, como que la escultura era la manifestación estética más importante de los pueblos aborígenes. Conservamos cierto número de piedras esculpidas, en las cuales, si el espiritu es europeo, la técnica y aun los motivos ornamentales son indigenas (lám. 62).

El Renacimiento . La segunda etapa del arte colonial corresponde al Renacimiento. Se refiere al estado social que ha abandonado ya las armas para dedicarse a la agricultura y a la labor de las minas: el conquistador se ha convertido en colono. La segunda mitad del siglo XVI y el primer tercio del XVII, es la época en que se desarrolla esta modalidad.

La arquitectura ve florecer la manifestación Ilamada plateresca en España: sobre los grandes muros medievales, las portadas platerescas vienen a dulcificar su rudeza como una caricia. Los edificios púiblicos, las casas de los conquistadores y los templos, a fines del siglo XVI, forman parte del capitulo de la historia del arte que en España se llama plateresco.

Ā mediados del siglo comienzan a Ilegar pintores europeos; su modalidad es la misma que impera en Espafia, son flamencos italianizantes; más tarde su entonación es ya francamente españiola. Y esas tres influencias existían en lucha ccnstante durante el resto de la época colonial. Los monasterios siguen siendo decorados como antes; pero no hay ya esa sencillez e ingenuidad de los monumentos primitivos: se busca el lujo, la exuberancia, la suntuosidad. Cuando contemplamos un monumento como la escalera del Convento de Actopan, sentimos estremecernos de emoción: el Renacimiento ha conquistado a México.

La escultura del primer siglo del virreinato está supeditada a la escultura andaluza, y a fines del siglo XVI se labran en México retablos renacentistas semejantes en todo a los de España: así los de Huejotzingo, Xochimilco y Cuauhtinchán. Esos retablos a veces están poblados con santos de escultura en madera policromada (lám. 63), y el conjunto presenta los mismos caracteres renacentistas de la arquitectura plateresca.

En las artes menores se imita también a España, enormemente influenciada akin por las costumbres moriscas. Infinidad de ornamentos de

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(Einhorn, 1992, p. 25)

(Einhorn 25)

1

1. Lois J. Einhorn, Abraham Lincoln, the Orator: Penetrating the Lincoln Legend (Westport, CT: Greenwood Press, 1992), 25, http://www.questia.com/read/27419298.

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"Portraying himself as an honest, ordinary person helped Lincoln identify with his audiences." (Einhorn, 1992, p. 25).

"Portraying himself as an honest, ordinary person helped Lincoln identify with his audiences." (Einhorn 25)

"Portraying himself as an honest, ordinary person helped Lincoln identify with his audiences."1

1. Lois J. Einhorn, Abraham Lincoln, the Orator: Penetrating the Lincoln Legend (Westport, CT: Greenwood Press, 1992), 25, http://www.questia.com/read/27419298.

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