Academic journal article Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America

Quijotes del Siglo XX: El Repudio De la Critica Textual *

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Quijotes del Siglo XX: El Repudio De la Critica Textual *

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A lo largo del Novecientos, la ortodoxia del cervantismo ha predicado que una edicion del Quijote debe olvidar la existencia de todas las demas y cualquier otro subsidio textual o factual, y atender unica y exclusivamente a las principes de la Primera y la Segunda parte. La otra cara del dogma ha sido proclamar que la garantia de acierto en las dudas que puedan suscitarse o en las posibilidades que otras fuentes sugieran consiste en un estricto e ilimitado apego a las impresiones de 1604 (pero ya con fecha de 1605) y 1615. A tal persuasion se ha llegado no tanto gracias a nuevas indagaciones cuanto a la renuncia a emprenderlas, no tanto por acopio cuanto por eliminacion de materiales y, en concreto, por negacion de las dos solas tecnicas posibles para curar o cuando menos aliviar las Hagas del texto: el cotejo, que puede localizar intervenciones de Cervantes no tomadas en cuenta, y la conjetura, sea propia del editor o espigada en la tradicion de la obra, particularmente en la mas cercana al escritor.

En 1898, Fitzmaurice-Kelly saco a luz un Quijote que pretendia ser menos el texto de Cervantes que "el texto de la primera edicion" purgado de "toda enmienda conjetural," descartando tajantemente "que Cervantes tuviera la menor responsabilidad" ni en la segunda (1605) ni en la tercera edicion (1608) del Ingenioso hidalgo. En el siglo que ha corrido desde entonces, el paradigma editorial del Quijote ha seguido siendo, con contadas excepciones, el desistimiento de la edicion propiamente dicha a favor de la pura y simple reproduccion.

"Una reproduccion del texto original," en efecto, "evitando en cuanto me parecia justificado toda enmienda," era la finalidad confesada en 1928 por el laborioso y respetabilisimo Rodolfo Schevill, convencido de que "la primera edicion ... se ha de reverenciar como si fuera el manuscrito que se refleja y reproduce en ella" y de que "mas vale conservar una sola palabra, una frase o un giro cervantino que sustituir una enmienda." En 1944, Martin de Riquer, mi querido maestro, insistia en que "no hay mas posicion licita" que no tocar el texto de la princeps sino "cuando no hay la menor sombra de duda de que se trata de una errata." Catadores tan finos como Isaias Lerner y la llorada Celina S. de Cortazar se esforzaban en 1969 por "interpretar el texto original aun en los casos en que la mayoria de los editores modernos se permiten la correccion." "Mayor aun que la de Schevill y Martin de Riquer" queria ser diez anos despues la "fidelidad" con que un notable intelectual, Vicente Gaos, "reproduce ... las ediciones principe." De hasta que punto se agrava la situacion con los editores del fin de siecle es muestra excelente la declaracion del unico que justamente habia ensayado aproximarse al Quijote por una via (ya que no meta) innovadora: pues Robert M. Flores asegura haber basado su edicion de 1988 "exclusively" en las principes, "taking no account of other editions of this, or of any other work of Cervantes's, nor of any non-Cervantine material of any period in the history of the Spanish language." La absoluta clausura de horizontes se erige en precepto para la edicion del Quijote.

Claro esta que ninguno de esos ni de otros notorios editores deja de curarse en salud senalando, con Fitzmaurice-Kelly, que rechaza la enmienda cuando piensa que "el texto primitivo expresa mejor la intencion del autor." Que es decir bien poco, porque, obviamente, nadie obraria de otra manera. La cuestion estriba en como reconocer y sanar en lo posible los "errores de imprenta" no ya "patentes" sino tambien latentes. Pero, en vez de afrontar la responsabilidad con un ejercicio ecdotico informado y riguroso, los editores finiseculares han tenido como norma critica mas acentuada cerrar los ojos ante las deficiencias de los impresos de 1604 y 1615, para superar a sus predecesores en la sumision a la princeps (o mas bien, con frecuencia, a los deturpados facsimiles de la princeps) y en la proscripcion de cualquier otra senda. …

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