Academic journal article Bilingual Review

Memorias De Una Soldadera, De Madero a Los Cristeros: Hasta No Verte Jesus Mio, De Elena Poniatowska

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Memorias De Una Soldadera, De Madero a Los Cristeros: Hasta No Verte Jesus Mio, De Elena Poniatowska

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   Asi como hay hombres, tambien hay mujeres,
   que cargan sus pantalones, aqui esta una de ellas ...
   aquella mujer valiente,
   que como era buena tambien era mala;
   valor tenia suficiente.

   (Corrido)

Al comenzar la decada de los sesenta, Elena Poniatowska (1932) era una joven periodista y escritora relativamente poco conocida, autora de unos cuentitos para ninos (Lilus Kikus, 1954), de muchas entrevistas (de los toreros a los escritores) y de unas divertidas cronicas de la contemporaneidad urbana del D. F., quien vivia a la sombra de su tia, la extravagante y algo excentrica poeta Guadalupe Amor (a quien recordara con carino en Las siete cabritas, 2000). Al despuntar los setenta, se convertiria en el icono de la intelectualidad mexicana contestataria al sempiterno regimen del PRI. La improbable transformacion se debe a dos libros que le ofrecen el azar, la epoca y el oficio de periodista, pero tambien su caracter y el trabajo preparatorio de las dos decadas anteriores. El primero, Hasta no verte Jesus mio (1969), es una obra hibrida, entre testimonio y novela, y el segundo, el mas conocido, es el montaje testimonial La noche de Tlatelolco (1971).

El primero hace revista de la historia mexicana de la primera mitad del siglo XX a partir de los recuerdos personalisimos de una mujer de pueblo, Josefina Borquez, que Poniatowska encuentra por casualidad en la imprenta del periodico donde trabaja. La escritora se siente atraida por su lenguaje, se le aproxima, empieza a conversar con ella y pasa a entrevistarla; esta relacion se convierte tanto en el libro como en una larga amistad (vease su articulo en Vuelta y numerosas entrevistas). El segundo, sabemos, se enfoca en el traumatico verano/ otono de 1968.

Hasta no verte Jesus mio marca la transicion de la periodista de la "zona rosa", donde parecia destinada por su linaje de la alta sociedad, a la intrepida escritora "comprometida" con los temas sociales candentes, capaz de desafiar repetidamente el establishrnent del poder en el Mexico de entonces y de hoy. En el comienzo de los sesenta, Poniatowska tiene la suerte de colaborar brevemente con el conocido antropologo Oscar Lewis, cuyo trabajo Los hijos de Sanchez (1961), en la linea del estudio de la "cultura de la pobreza" urbana, irrito tanto al establishment mexicano. La joven periodista le ayuda a editar otra investigacion antropologica, hecha a base de grabaciones, esta vez del campo: Pedro Martinez, la vida de un campesino de Tepoztlan (para unos detalles jugosos sobre este antropologo paradigmatico de los "subalternos", ver Steele 92). De esta manera, Poniatowska no solo se familiariza con el trabajo antropologico, sino que tambien "se conscientiza", se siente tocada por los documentos sobre la indescriptible pobreza existente en Mexico (Poniatowska, Vuelta 10).

Cuando el azar la conecta con Josefina, Poniatowska pone lo aprendido en la practica. A diferencia de Lewis, "el gringo de la grabadora" (Garcia Flores 12), quien era bastante paranoico ademas (Steele 92, Garcia Pinto 181), Josefina no es para ella solo un objeto de estudio con quien simpatizar en teoria pero mantenerse lo mas lejos posible en la practica. En realidad, Poniatowska siempre tenia mucha empatia con las mujeres de pueblo, probablemente porque, al llegar a Mexico en 1942 de la Francia en guerra, ella crecio y se "mexicanizo" con las nanas que trabajaban para su familia (Jorgensen); de manera que Josefina, poco a poco, llega a ocupar el lugar de la nana y tambien el de la madre ausente (muy busy con sus compromisos en la sociedad; en la familia de Poniatowska se hablaba frances e ingles). En el trabajo con Lewis y con Josefina, la joven y ciertamente algo romantica escritora absorbe, como una esponja, el coraje de los pobres ante la vida en su pais, que para ellos no ha cambiado con la Revolucion. La aristocrata se "mexicaniza" (Poniatowska, Vuelta 8). Con el paso del tiempo, tiene lugar algo como la transferencia en la terapia: la entrevistadora asume el dolor de la entrevistada y se convierte en su alter ego. …

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