Academic journal article Romance Notes

Ontologia De la Metafora En El Divino Narciso De Sor Juana Ines De la Cruz

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Ontologia De la Metafora En El Divino Narciso De Sor Juana Ines De la Cruz

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En la edicion de las Obras completas de Sor Juana Ines de la Cruz, Alfonso Mendez Platicarte proclama que la Eco de Sor Juana, junto con el Divino Narciso, ya que sucesores de, entre varios, los de Calderon: "son portentosa metamorfosis de lo mitologico a lo teologico, sin rival absolutamente" (Mendez Plancarte LXXIV). Metamorfosis mitologica en cuanto Narciso como referente del mundo pagano, teologica en cuando a su traslacion a Cristo. Esa metamorfosis la logra Sor Juana a traves de la metafora. Es la metafora la que dota de vida a la alegoria del Divino Narciso. En efecto la metafora se manifiesta en una suerte de explosion ontologica que crea tal traslacion. El Auto en si, en un sentido metatextual es la fenomenologia de esa metamorfosis del Divino Narciso en Cristo o, visto de otra forma, de la imaginacion poetica que lleva a la creacion de tal metamorfosis. El auto sacramental El Divino Narciso pone de manifiesto lo que Saverio Ansaldi llama "l'ontologie du XVIIe siecle," el dinamismo mismo del ser, su estado perpetuo de mutacion y de cambio (177). Por eso he llamado a este trabajo "Ontologia de la metafora en El Divino Narciso".

El auto data de 1688, siendo una refundicion catolica del mito ovidiano de Narciso. (1) La critica concuerda con Mendez Plancarte en aducir como fuente literaria directa la comedia de Calderon Eco y Narciso, escrita en 1661 y publicada en 1672 (Cvitanovic 100, Gentilli 684, Calhoun 376). Cvitanovic localiza el auto de Sor Juana como parte de la "orientacion aglutinante" del uso de la alegoria durante la Contrarreforma barroca, orientacion que tiene su principal representante en Calderon (99). La obra de Sor Juana incorpora elementos de los Textos Sagrados (Gentilli 384), en especifico del Cantar de los Cantares, del Cantico de Moises y del vaticinio de Elias (Cvitanovic 100). Para Calhoun esta ampliacion del mito ovidiano, que tambien incluye la cultura azteca en la Loa para El Divino Narciso, supera la lograda por Calderon en Eco y Narciso (380). El auto de Sor Juana mantiene tambien la estructura calderoniana: el ambiente bucolico-pastoral, el amor no correspondido y el triangulo amoroso (Gentilli 385). El articulo de Gentilli a traves de un meticuloso analisis textual pone de manifiesto la originalidad del auto de Sor Juana, y el exitoso uso de su fuente literaria principal.

Si bien Gentilli sugiere como fuente directa la comedia de Calderon, la misma nota que: "Considerado el caracter profano del drama calderoniano es evidente que, en su vuelta a lo divino, Juana de Asbaje opera una profunda transformacion del mito clasico, alejandose asi del modelo espanol" (384). De hecho, encontramos en los autos de Calderon figuraciones de Cristo en Orfeo: El divino Orfeo (1663), en Perseo: Andromeda y Perseo (1680), en Jason: El Divino Jason (de antes de 1630), pero no en Narciso. En el sentido alegorico tradicional, Narciso es una figura negativa. En su Philosophia secreta de la gentilidad (1585), el bachiller Juan Perez de Moya ofrece la siguiente interpretacion de Narciso, parte de su "declaracion moral" del mito:

Por Narciso se puede entender cualquiera persona que recibe mucha vanagloria y presuncion de si mesmo y de su hermosura y fortaleza, o de otra gracia alguna; de tal manera, que a todos estimando en poco y menospreciandolos cree no ser otra cosa buena, salvo el solo, el cual amor propio es causa de perdicion. (586; lb. 5, cap. viii)

En Eco, Perez de Moya ve: "la inmortalidad del nombre y fama, que los espiritus altos y nobles estiman mucho, como cosa firme, siendo esto nada" (586; lb. 5, cap. viii).

Sor Juana re-escribe la fabula ovidiana al concentrarse en su aspecto amoroso. Si bien en Ovidio la razon de ser del mito es la belleza del joven, las consecuencias de esa belleza las paga Eco. Ovidio: "Vio, pues, Eco a Narciso vagando por el campo, y al instante ardio de amor y lo siguio a hurtadillas, y mas lo amaba cuanto mas lo seguia; pero nunca pudo hablarle primero, porque su naturaleza se lo impedia, y hubo de esperar a que el comenzara" (136; lb. …

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