Academic journal article Romance Notes

El Monstruo Y El Intelectual Modernistas: Una Exploracion De Los Estigmas De Lo Monstruoso En "El Principe Alacran" De Clemente Palma

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El Monstruo Y El Intelectual Modernistas: Una Exploracion De Los Estigmas De Lo Monstruoso En "El Principe Alacran" De Clemente Palma

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EN el mundo occidental, el monstruo ha sido tradicionalmente representado como un elemento inarmonico que, por oposicion, legitima los discursos de normalizacion y belleza impuestos por nuestras sociedades. Un lugar destacado dentro de estas tecnologias de normalizacion lo ocupan las narraciones de terror y anticipacion cientifica que aparecen con fuerza inusitada a partir de la Primera y Segunda Revolucion Industrial. Tanto las maquinas novedosas como aquel espiritu progresista creador de nuevas utopias, hacen del ser humano de finales del siglo xviii y principios del xix un renovado actor, mas firme y constante en su manipulacion del mundo concreto. Asi, el "sapere aude" con el que Immanuel Kant incitaba a los hombres a salir de la minoria de edad durante la epoca de la Ilustracion, daba al fin sus frutos en los anos que las primeras revoluciones industriales modificaban no solo los bienes y los espacios, sino tambien la concepcion de la infalibilidad y perfeccion de los parametros humanos.

Si bien las revoluciones industriales, en su vertiente humanista, se basaban en el concepto de un constante progreso sustentado en la razon, sus ideales a la vez generaron un conjunto de discursos donde el ser humano se enfrentaba a su inconsciente y a los miedos generados por el. A partir de estas circunstancias, el monstruo occidental se convirtio no solo en un chivo expiatorio del ser humano sino tambien en su oposicion por excelencia, llegando incluso a ser convertido por la criminologia y la jurisprudencia positivistas en una metafora delincuencial que buscaba encasillar a los ciudadanos menos "normales."

Ciertamente, la figura del monstruo ha sido confrontada una y otra vez con virtudes basicas como la prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza, pero tambien con cualidades de indole morfologico e intelectual que delimitan su cuerpo y sus acciones, como sucede, por ejemplo, en los universos ficcionales de la estetica gotica, donde la monstruo sidad es representada como una condicion distintivamente inmoral y transgresora de limites socio normativos. Tal como indica Jeffrey Jerome Cohen en sus reflexiones acerca de las entidades monstruosas, el monstruo resulta excesivamente "transgresive, too sexual, perversely erotic, a lawbreaker; and so the monster and everything it embodies must be exiled or destroyed" (16).

Judith Halberstam, al acercarse a los relatos de terror del siglo xix, ha destacado que el monstruo de estas narraciones puede entenderse como una "rhetorical extravagance" (2) que produce excesos simbolicos en aras de la demarcacion entre lo admitido y lo impuro. De alli, siguiendo su argumentacion, las desproporciones fisicas y morales que se presentan en personajes paradigmaticos del gotico como la famosa criatura de Mary Shelley o el conde vampirico que Bram Stoker inmortalizo en su celebre novela.

En el caso hispanoamericano, empezando con renovada energia a fines del siglo xix, la tradicion literaria del ser monstruoso ha aportado al canon del monstruo occidental diversas narraciones que se destacan, como en Europa y Norteamerica, por abarcar tematicas de repulsion hacia el organismo hibrido y aberrante y hacia los cuerpos desconocidos en el mundo real. De este modo, las criaturas inarmonicas y fantasticas--aquellas variedades relacionadas con los mundos miticos de hibridos entre animales y humanos como las mujeres serpiente, los humanoides simiescos o las esfinges --son convertidas en simbolos de otredad y de revalorizacion de los dispositivos biopoliticos de belleza y de ciudadania hegemonicos.

Es con la aparicion de los protocolos artisticos modernistas y con la propagacion en Hispanoamerica de la obra de autores como Edgar Allan Poe y Guy de Maupassant, que la estetica del horror y del uso simbolico del hibrido entra en un ciclo en el que los juegos de contradicciones y anfibologias parecen anadir un elemento ominoso que reformula las habituales divisiones maniqueistas de lo monstruoso vs. …

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