Academic journal article Bilingual Review

El Gringo Latino: (Capitulo 9.1)

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El Gringo Latino: (Capitulo 9.1)

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Eran las cuatro de la manana cuando llegue a San Antonio. El autobus seguia para Laredo pero esa ciudad esta muy cerca de Mexico asi que pense; es mejor guardar cierta distancia con mi pais y su policia. Yo nunca habia estado en San Antonio pero sabia que era una ciudad con una gran poblacion de mexicanos y eso me convenia para pasar desapercibido. Por el lado negativo, no conocia a nadie que me pudiera ayudar alli, pero de cualquier manera no queria contactar a mis conocidos por si acaso la policia tenia intervenidos sus telefonos. El clima estaba fresco y me senti reanimado, camine hacia donde vi edificios altos suponiendo que seria el centro de la ciudad. Las calles estaban desiertas. Al llegar a un parque me sente en una banca. Necesitaba calmarme y comenzar a hacer planes para el resto de mi vida, pensar, establecer una nueva identidad, trabajar en cualquier cosa para subsistir, al menos hasta que pasara esa pesadilla y el estupido de Salinas dejara de perseguirme. O ?tendria que actuar como el doctor de la serie de television del fugitivo que se la pasa persiguiendo al asesino de su esposa para demostrar su inocencia? No, no me puedo arriesgar a regresar a Mexico, pense, de seguro que tarde o temprano me agarran y tendria que soportar torturas y un juicio amanado. Con esos pensamientos me quede dormido hasta que senti que alguien me tocaba el hombro. Abri los ojos y me encontre con un hombre de los que viven en las calles. Me dijo en espanol ?Me puedes dar unas monedas para un cafe hermano? De inmediato voltee a ver si mi maletin aun estaba conmigo y al verlo me alegre que nadie me lo hubiera robado. Saque un billete de mi bolsa y se lo di, agacho la cabeza en signo de agradecimiento y se fue silbando La Adelita. Vi mi reloj, eran las seis con doce minutos. El cansancio se apodero de mi pero la adrenalina me daba fuerzas para seguir adelante. Camine sin rumbo, llegue a un restaurante que estaba abierto. Era un pequeno local de comida mexicana y una joven se acerco con una sonrisa en la cara y el menu en la mano.

Pedi huevos rancheros, cafe y jugo de naranja y me puse a leer un periodico que estaba en el mostrador mientras esperaba mi desayuno. ?De donde vienes? Iba a contestar automaticamente como estaba acostumbrado a hacerlo pero en ese instante reaccione, entendi que desde ese momento tendria que mentir. En ese preciso instante tenia que crearme una nueva identidad, tal vez para el resto de mi vida. La joven se percato de mi incertidumbre y me dijo; no te preocupes brother, no me tienes que decir nada. Yo solo pregunto por curiosidad pero no es mi trabajo el saber la historia de los clientes, de hecho mi mama tambien llego de ilegal de Zacatecas y apenas hace unos diez anos que consiguio sus papeles. Yo le iba a contestar que ese no era el caso conmigo, que yo tenia mi permiso para trabajar pero me di cuenta que era mejor inventar una historia. Ahora era un fugitivo, al abandonar mi antigua posicion deje atras mi identidad, mi legitimidad, habia pasado al mundo de los ilegales, de los que se tienen que esconder y mentir para sobrevivir. Solo fue un instante de duda tras de lo cual de mi boca salio; me llamo Victor Puente.

No se de donde saque el nombre pero eso fue lo que dije. Mucho gusto Victor, yo me llamo Esperanza Wolf. Parece que hice una cara de asombro porque de inmediato anadio; es que mi papa es gringo pero yo saque las facciones de mama que es mas mexicana que el chile, por eso todo mundo se sorprende de que tenga un apellido gabacho. Me sirvio cafe y se fue a atender otros clientes. Despues, conforme devoraba los huevos rancheros me quede viendo a Esperanza. Andaria por los veinticuatro anos de edad, morena alta, delgada y con una figura juvenil. Sus ojos risuenos la hacian verse alegre aun en sus momentos de tristeza o ira, como yo lo iba a descubrir despues. Cuando termine mi desayuno pague y sali, Esperanza estaba ocupada y no se dio cuenta.

Me puse a caminar y recorri el Paseo del Rio, el Alamo, el Palacio Municipal y llegue a la biblioteca publica. …

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