Academic journal article Hispanic Review

San Jerónimo En El Eje De la Polémica En Torno De la Carta Atenagórica De Sor Juana Inés De la Cruz

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San Jerónimo En El Eje De la Polémica En Torno De la Carta Atenagórica De Sor Juana Inés De la Cruz

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Una de las líneas críticas que ha calado con más fuerza en los estudios sobre Sor Juana Inés de la Cruz es la propuesta por Octavio Paz en su famoso libro Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, de 1982. En él, se plantea una lectura de la vida de la religiosa desde la rebeldía relacionada con su natural inclinación a los asuntos del conocimiento. Esta lectura se acentúa, sobre todo, en el estudio de los últimos años de Sor Juana, marcados por la polémica en torno de la publicación de la Carta atenagórica en diciembre de 1690. En esta, de circulación privada en primera instancia, Juana Inés refutaba al teólogo portugués Antonio de Vieira por su Sermón del mandato de 1650. La publicación, además, fue acompañada por una carta en la que el Obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, bajo el disfraz de Sor Filotea, responde a Sor Juana y le pide una dedicación más atenta a las letras sagradas. En marzo de 1691, Sor Juana publica la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, donde defiende el estudio de las mujeres. Surge así una polémica, durante los primeros meses de 1691, con posturas tanto a favor como en contra de la publicación de la Atenagórica. En 1694, la monja firma la Protesta de fe, donde establece un compromiso ante Dios de abandonar los temas seculares. Un año más tarde, muere en el Convento de San Jerónimo de la Ciudad de México.

La lectura de Paz ha interpretado estos hechos como el producto de una persecución por parte de Manuel Fernández de Santa Cruz y de un tenaz enemigo de este, Manuel de Aguiar y Seijas, Arzobispo de México. En el medio de las disputas entre ambos aparece la figura de Juana Inés, quien serviría como una suerte de chivo expiatorio para la solución de sus diferencias. Esto explicaría que la Carta atenagórica se hubiese publicado sin su consentimiento (Paz 521-27). La conminatoria firma de la Protesta de 1694 sería una claudicación de sus inclinaciones intelectuales y una victoria de los obispos.1 Esta es, a grandes rasgos, la lectura de Paz. A partir de ella, la crítica decidió analizar los medios de resistencia de la monja para persistir en su proyecto intelectual.2 El hallazgo, además, de la Carta al Padre Núñez de 1682,3 donde Juana rompe relaciones con su confesor, Antonio Núñez de Miranda, reforzó esta línea.

Gran parte de la crítica interpretó los textos desde la perspectiva de la persecución y la resistencia, lo que constituyó una lectura canónica que ha empezado a ser repensada en dos vertientes: la de los modelos textuales hagiográficos y la de una contextualización histórica más apropiada de la polémica.4 Por ejemplo, José Pascual Buxó y Kathleen Myers han reparado en las alusiones sistemáticas a determinados santos, como San Jerónimo y Santa Paula, en la literatura sorjuanina. También Carmen Peraita y Nina Scott ("Sor Juana") postulan que la presencia de San Jerónimo colabora a cimentar la argumentación en favor del estudio femenino.

Considero de crucial importancia la presencia de la tradición jerónima en la literatura sorjuanina, pues esta construye un patrón argumentativo favorable a la dedicación de las mujeres al estudio. A partir de lo anterior, pretendo analizar los vínculos textuales entre la tradición jerónima y la literatura sorjuanina presentes en la polémica en toda su extensión (es decir, desde 1682 hasta 1691, según se verá más adelante) en dos argumentos principales: el estudio femenino y el papel de las mujeres en la Iglesia. Específicamente, me centraré en el eje de la polémica, es deck, desde la publicación de la Atenagórica hasta la aparición de la Respuesta. Serán objeto del análisis la Carta al Padre Núñez, la Carta de Sor Filotea, el Discurso apologético y el sermón La fineza mayor.

Estoy convencido de que Sor Juana siguió un conjunto de modelos jerónimos, ya que ella misma era parte de la orden religiosa inspirada en el santo, lo que le facilitaría el acceso al estudio en su condición de mujer. Este conjunto de modelos está compuesto por el patrimonio ideológico difundido por San Jerónimo no solo en lo que respecta a su propia vida, sino a su círculo inmediato de discípulos y, sobre todo, de discípulas, y al legado histórico a partir de su representación a lo largo del tiempo. …

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