Academic journal article Bulletin of Hispanic Studies

Poesía Y Corte: El Duque De Arjona Y Su Entorno1

Academic journal article Bulletin of Hispanic Studies

Poesía Y Corte: El Duque De Arjona Y Su Entorno1

Article excerpt

Alan Deyermond proyectó un estudio sobre la literatura española medieval perdida del que ofreció el primer volumen, sobre épica y romancero (1995), y un anticipo del segundo, sobre poesía cancioneril (2003: 30); de haber continuado la labor, Fadrique Enríquez y los poetas de su casa habrían sido atendidos por él, a quien debo, pues, entre otras cosas, abrir esta nueva línea de investigación (Tato: 2012).

Estamos ante un autor recordado por Santillana en su Proemio (SCP) y apreciado en su época; no obstante, como en otros casos, es muy poco lo que de él conservamos, lo cual explica que raramente la crítica lo tome en cuenta y que incluso lo considere un poeta menor.2 En realidad, se trata de un problema apenas enfrentado -si acaso, agravado- por la orientación de los estudios cancioneriles, que infravaloraron la edición crítica de los poetas, 'lo cual condicionó la perspectiva y los métodos, más atentos a lo general que a lo particular; en consecuencia, se descuidó el estudio literario de cada autor' (Beltran 1999: 11). En las últimas décadas, se han publicado ediciones de diversos escritores, sobre todo de los considerados capaces en el ejercicio literario, responsables de una obra con rica tradición textual y/o de un nutrido caudal de poemas; sin embargo, hemos relegado a muchos poetas cancioneriles, con demasiada facilidad tildados de menores: aquellos de los que perviven pocos versos, a menudo en testimonio único.3 El adjetivo menor, comparativo sintético del castellano, es, como mayor, grado del adjetivo grande: aplicados al sustantivo poeta, permiten diferenciar entre los grandes poetas y los menores. Nada cabría objetar si la expresión se emplease con este sentido;4 sin embargo, se ha olvidado su condición de comparativo y ha adquirido una pesada connotación negativa, de manera que, cuando catalogamos a un creador como menor, transmitimos la idea de que es un escritor con poca obra -presumiendo, además, que acude al verso ocasionalmente (de ahí la expresión, a menudo sinónima, poeta de ocasión)- y de escasa calidad. Prejuzgamos, pues, que literariamente poco van a dar de sí los versos de un poeta menor porque, a priori, consideramos improbable que esconda una voz con personalidad propia; a ello coadyuva el hecho de que, con frecuencia, nada sabemos sobre su figura histórica. Pero no podemos fundamentar juicios sobre la calidad, el interés o la resonancia de la obra literaria de un autor en razones semejantes.

En estas páginas, primera entrega de un trabajo más amplio, incidiré en la importancia de Fadrique como poeta y como promotor de literatura, ya que todo indica que, a su abrigo, existió un grupo de creadores que practicó la gaya ciencia. En este sentido, ha de recordarse que, como afirmó Azáceta, las cortes eran 'estímulo y caldo de cultivo' para el desarrollo de la poesía (1984: 17); hoy podemos ir más allá y sostener que, en realidad, la corte era el 'hábitat' de esta literatura.

Menéndez Pelayo sugería la existencia de una corte en torno al duque al señalar que su palacio y el de los Mendoza 'eran academias' (1944-45: I, 393); sin duda, se apoyaba en Santillana, quien, dirigiéndose al condestable don Pedro en 1449 (Gómez Moreno 1990: 22-23), decía sobre Fadrique, poeta ya del ayer (reinados de Enrique III y Juan II):5

Al muy magnífico Duq(ue) don Fadriq(ue), mi señor e mi hermano, plugo mucho esta sçiençia [la poesía], e fizo asaz gentiles cançiones e dezires; e tenía en su casa grandes trobadores, espeçialme(n)te a Ferna(n)d Rodríguez Portocarrero e Johán de Gayoso e Alfonso de Moraña [...]. (Gómez Moreno 1990: 63)

Comparte la condición de pariente con otros escritores de los mencionados por el marqués, lo que ha llevado a destacar el carácter de laudatio familiar del Proemio. Ahora bien, la relación entre Santillana y Fadrique conoció momentos de tensión por la herencia de su mujer, pues este fue el 'más problemático de los litigantes' que pleiteó con don Íñigo (Arteaga y del Alcázar 2001: 102);6 con todo, veinte años después de su muerte, Santillana lo recuerda sin rencor. …

Search by... Author
Show... All Results Primary Sources Peer-reviewed

Oops!

An unknown error has occurred. Please click the button below to reload the page. If the problem persists, please try again in a little while.