Academic journal article Hispanic Review

Espacios Entre Espacios En la Forja : Una Cartografía ÍNtima De Arturo Barea

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Espacios Entre Espacios En la Forja : Una Cartografía ÍNtima De Arturo Barea

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A pesar de su extensa difusión en otras lenguas, a la altura del año 2000 el profesor Nigel Townson (Introducción, Palabras xiii) todavía lamentaba el desconocimiento por prejuicios de clase y de tipo cultural en torno a la figura de Arturo Barea Ogazón (Badajoz, 1897-Faringdon, Inglaterra, 1957).1 Prueba de ese desconocimiento puede ser el lugar que ocupa el autor en los trabajos, por lo demás tan valiosos, de Juan Luis Alborg (244) y Eugenio de Nora (14). La publicación en los años siguientes de las monografías de Michael Eaude y Gregorio Torres Nebrera, el juicio ponderado que merece en la última historia de la literatura española (Gracia y Ródenas 370-72), la publicación de los Cuentos completos por Townson mismo y la espléndida edición anotada de la trilogíaautobiográfica La forja de un rebelde a cargo de Torres Nebrera, parecen síntomas fiables de que la situación ha cambiado sustancialmente. A este nuevo modo de percibir al escritor se suma el presente trabajo mediante el análisis de los espacios que de forma más plena contribuyen a construir su identidad. Sin perder de vista el resto de las obras, el territorio explorado en las páginas que siguen se ciñe al primer libro de la trilogía citada, titulado La forja, que recorre la infancia y la adolescencia del sujeto hasta llegar a 1914.

En diversos momentos Barea explicóla raíz de su escritura y la ligóal trauma causado por la Guerra Civil (''Historia'' 660; ''Notas'' 658). En rigor, el acto de escribir supuso para él la forma definitiva de participar en la contienda, según expone en La llama, tercera parte de La forja de un rebelde (540). En la práctica su objetivo fue doble: averiguar las causas del conflicto y, como premisa, ponerse a sí mismo en claro en tanto que individuo participante en él (''Novela'' 18). Pues bien, así afronta la cuestión de sus orígenes y de los factores que lo han conformado: ''hablaba a Ilsa [su esposa] sobre la buhardilla, el pasillo, la escalera, la calle, los ruidos y los olores de Lavapiés'' (La llama 527). Vale decir, el individuo empieza el relato de quién es por unos determinados lugares, alude al domicilio de su madre, la señora Leonor, en la madrileña calle de las Urosas (Fernández de los Ríos 136 -37), hoy Luis Vélez de Guevara, y al entorno que la rodea. Concluida la narración de sus primeros años, el lector aprecia que los espacios más próximos a la intimidad del protagonista son la mencionada buhardilla; el balcón de la casa de sus tíos, en la que pasa la mayor parte de la infancia; el barrio del Avapiés, donde vive doña Leonor y estásu colegio de las Escuelas Pías de San Fernando (Fernández de los Ríos 515); y ya en el periodo adolescente, los pinares de la Moncloa.

Un elemento recurrente en esta geografía del yo, con un matiz diferencial en relación con el domicilio materno, como se verá, es que se trata de espacios entre espacios, ''space between spaces'', según la expresión del poeta Denis Johnson citada por RenéDietrich (448); o, en otras palabras, se trata de regiones límite. Existe una rica bibliografía reciente sobre el concepto de ''liminaridad'' enraizada en los trabajos de Victor W. Turner y con un jalón teórico aplicado a la literatura en Dietrich y, en el caso de España, en las publicaciones de la editorial The Gateway Press: '' 'liminality' designates the condition ascribed to those things or persons who occupy or find themselves in the vicinity of the threshold, either on a permanent basis or as a temporary phenomenon'' (Aguirre, Quance y Sutton 6 -7). Los lugares de frontera son puntos de encuentro entre ámbitos diferenciados, desde luego entre dentro y fuera, o entre el yo y el otro, de ahí su ambivalencia e inestabilidad, pues siempre están fluyendo (Dietrich 450). Así que una poética de la ''liminaridad'' resulta especialmente valiosa en el terreno de la reflexión social (Dietrich 454; Turner, ''Liminal'' 47). Peter Chalmers Mitchell, primer traductor y crítico sagaz de Barea, ya apuntaba a la fisura psicológica que propician los dos mundos del escritor: el acomodado de sus tíos y el humilde de su madre, fisura ahondada conforme el sujeto se hace más consciente de la división entre ricos y pobres (10; Pecellín Lancharro 247). …

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