Academic journal article Bulletin of the Comediantes

Paulo O Los Riesgos Espirituales De la Altivez Intelectual: Impertinencia Cognitiva Y Castigo En El Condenado Por Desconfiado

Academic journal article Bulletin of the Comediantes

Paulo O Los Riesgos Espirituales De la Altivez Intelectual: Impertinencia Cognitiva Y Castigo En El Condenado Por Desconfiado

Article excerpt

El que de dos que han sido prevenidos y movidos por un impulso idéntico de la gracia, uno consienta, concurra con la gracia, realice el acto correspondiente y se convierta, mientras el otro no, está claro que sólo proviene de la innata, personal e intrínseca libertad de cada uno, común para buenos y malos, réprobos y predestinados. (Luis de Molina, De concordia liberii arbitrii )

Cet injurieux soupçon prend toute sa valeur si l'on sait que le public connaît la feinte et prend parti d'instinct contre la moine calculateur, expérimentateur, manique de preuve et de la ratiocination, autre "Curioso impertinente. (Charles V. Aubrun, "La comedia doctrinale et ses histoires des brigands: El condenado por desconfiado")

En El condenado por desconfiado (1635), obra asidua aunque problemáticamente atribuida a Tirso de Molina,1 se enfrentan interpretaciones teológicas y cognitivas opuestas en las figuras de sus dos protagonistas excluyentes: Paulo y Enrico. Paulo, el primero en ser presentado en la obra, es un ermitaño de vida frugal y aparentemente piadosa que ha pasado largo tiempo en un santuario solitario. Enrico, de aparición dramática mucho más tardía, se nos muestra en la acción como una suerte de bandolero arquetípico-por momentos increíblemente malvado-cuyo único punto de piedad se halla encarnado en las atenciones que tiene hacia Anareto, su benemérito padre.

El argumento completo de la obra se halla, entonces, apoyado en dos acciones paralelas: la del monje Paulo, desconfiado y soberbio, y la del bandolero Enrico, violento e inclemente. Como contexto psicológico, sabemos que Paulo alberga grandes ambiciones intelectuales de comprender no solo todo el mundo natural que le rodea sino también la traza de su propio futuro espiritual. Enrico, mientras tanto, vive en un presente de pura disipación moral pero se precia de albergar grandes sentimientos filiales hacia su padre. En el transcurso de la trama, Paulo-por concurso del demonio-ve su destino atado a la figura de Enrico y prefigura una condena que a la vez le angustia y le desespera. El eremita finalmente se rebela contra la justicia divina y se afana en una vida de pecado de la que jamás habrá de arrepentirse. Entretanto, Enrico, aun habiendo cometido faltas más graves que las de su compañero de ruta, apuesta a una contrición final que le salva espectacularmente del fuego del infierno.

El contraste dramático de una tragedia revertida (el eremita condenado y el criminal salvado), se concentra entonces en torno a algunas preguntas de profunda factura teológica:2 ¿puede un asesino salvarse meramente por conservar un reducto de amor filial hacia su padre?, ¿ha de condenarse un cristiano de aparente oración y observancia por la sola temeridad de exigir ciertas respuestas o revelaciones a su creador? Las derivaciones de dichas inquietudes afectan, a su vez, a la sempiterna polémica entre predestinación y libre arbitrio humano: ¿gracia y piedad divina son elementos de concurrencia indispensable en la salvación de un alma?, ¿no resulta suficiente con la ejecución de una cadena de acciones correctas y pías?, ¿puede la curiosidad intelectual excesiva ser incompatible con el buen cristiano que debe ajustarse a la norma de humildad y servidumbre espiritual?, ¿puede la falta de confianza en los designios divinos ser considerada causa suficiente de condenación?

La proliferación de este tipo de inquietudes, sumada a la persecución de un hilo de autoría por momentos intrincado y farragoso, agrega sin duda obstáculos a la hora de analizar la obra. Tiendo, en este sentido, a coincidir con Daniel Rogers (1) y asumo que la efectividad dramática del texto se encuentra de hecho más allá de todos estos inconvenientes. El texto ha mantenido vigencia en la calidad de su ejecución teatral, no en las querellas históricas y métricas por su paternidad,3 ni en la exposición de una teología que no está en el texto hegemonizando el desarrollo de los personajes, sino más bien puesta en servicio de la acción, aliada a la veta trágica y a la descripción emocional de sus dos protagonistas. …

Search by... Author
Show... All Results Primary Sources Peer-reviewed

Oops!

An unknown error has occurred. Please click the button below to reload the page. If the problem persists, please try again in a little while.