Academic journal article The International Journal of Cuban Studies

La Influencia del Culto a Los Orishas En la Patrimonialización del Central Méjico (Matanzas)

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La Influencia del Culto a Los Orishas En la Patrimonialización del Central Méjico (Matanzas)

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El Central Méjico es una localidad de 2700 habitantes ubicado en el municipio de Colón, provincia de Matanzas. Este lugar se compone de una Unidad Empresarial Básica (UEB) de la Azcuba y de su batey, es decir una zona residencial que es uno de los diez Consejos Populares existentes en este municipio.1 Este antiguo ingenio fue inaugurado por Ignacio Mendiola, el 21 de agosto 1836, con el nombre de Regalado. Diez años después, fue comprado por Don Julián de Zulueta y Amondo (1814-1878). Este vasco construyó su fortuna no sólo con el azúcar sino también con la trata clandestina de esclavos (Cruz 2007; Thomas [1997] 2006). Zulueta inició obras para modernizar el ingenio y volvió a bautizarlo Álava en homenaje a su región natal. Además de la introducción de la máquina de vapor, edificó en 1851 un nuevo barracón de mampostería donde fueron encerrados hasta 700 esclavos. Hoy todavía este edificio está en pie debido a su rehabilitación como vivienda al abolirse la esclavitud. Gracias a esta circunstancia la edificación ha llegado a nuestros días en un extraordinario estado de conservación: lo que incluye la torre-campanario que ritmó los trabajos y dos cepos usados para administrar los castigos. Caso único en Cuba, el barracón es una evocación permanente a la violencia del sistema esclavista.

Cada 21 de agosto, fecha aniversario de la fundación del ingenio, dos hermanos historiadores aficionados, Anselmo y Eneyda Villegas Zulueta, organizan una fiesta patrimonial llamada Día del Alavense Ausente. Esta fiesta es 'un homenaje y tributo a los esclavos que hubo en Álava en la cual se emplean los resultados de investigación del proyecto Tras las huellas de Nuestros Ancestros para realizar con estos el trabajo social comunitario'.2 Este proyecto, también creado por los Villegas Zulueta, incluye no sólo la fiesta patrimonial sino también la gestión de un museo situado en la entrada del barracón, y, sobre todo, la promoción de la historiografía del pasado esclavista de este antiguo ingenio al nivel nacional e internacional. Los Villegas Zulueta participan en eventos científicos y en el programa de la UNESCO La Ruta del Esclavo. Así, yo mismo, conocí al central Méjico y a su patrimonio durante su ponencia del 6 de enero 2013, en el marco del 17mo Taller de antropología social y cultural afroamericana celebrado en la Casa de África.

Esta voluntad de visibilizar el patrimonio del central Méjico motiva, a su vez, un proyecto turístico que nació en 2012 en la Filial Universitaria Municipal (FUM) de Colón bajo el impulso de Eneyda Villegas Zulueta y la responsabilidad de Carlos Alberto Sosa Fuentes y Gloria de la Concepción Hernández Pérez, respectivamente profesores de Estudios Socioculturales y Contabilidad y Finanzas. Este proyecto tiene como objetivo establecer un turismo cultural con el fin de crear empleos y favorecer el desarrollo económico local. Pero este proyecto turístico no se basa solamente en el patrimonio histórico del central Méjico, sino también en su herencia religiosa.

En efecto, toda la particularidad del Central Méjico es que, dentro del barracón, están enterrados numerosos 'asientos de santo', llamados 'santos parados'. Son piedras consagradas por esclavos del ingenio a divinidades de origen africano: los orishas. Una decena de ellas están distribuidas dentro del barracón y el batey en calidad de representaciones de los orishas: Elegguá, San Lázaro, Nana Burukú, Yemayá, Ochún, Chango, Orula, Osain y Oggún. El más conocido de estos asientos es el consagrado al orisha Elegguá Alagbara debido a que las reliquias consagradas incluyen no sólo la piedra sino también un muñeco de madera y un bastón. Estos tres últimos objetos tienen la fama de ser traídos directamente desde África por uno de los esclavos más destacados de la historia de este ingenio llamado Ta Jorge. Son sus descendientes quienes todavía cuidan a su Elegguá, principalmente organizando su fiesta cada 26, 27 y 28 de octubre. La casa donde se encuentra el altar de Elegguá es considerada como una 'casatemplo', añadiéndose a otras tres fundadas en la segunda mitad del siglo XX. …

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