Academic journal article Cuban Studies

La Política De Educación Superior En El Mapa De Las Reformas Actuales: Cambios De Política Y la Política Sin Cambios

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La Política De Educación Superior En El Mapa De Las Reformas Actuales: Cambios De Política Y la Política Sin Cambios

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Uno de los capítulos del paquete de reformas que impulsa actualmente el gobierno de Cuba corresponde a cambios en su política educativa, específicamente en el ámbito universitario. En su conjunto, las reformas se diseñan en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en 2011, con el objetivo de hacer más eficiente la economía nacional en aras del "perfeccionamiento" del sistema socialista cubano, próspero y sostenible. Se aclara desde el gobierno que estamos frente a una actualización del modelo económico pero sin cambios políticos, restricción que ha generado cuestionamientos desde la investigación y otros sectores. Como consecuencia de la postura estatal ante el cambio (económico) y la continuidad (del sistema político), se han derivado los dos grandes ejes de trabajo del gobierno: por un lado, implementar variadas medidas que buscan mejorar la eficiencia económica nacional ("actualización del modelo"), y por otro, afianzar y fortalecer los preceptos ideológicos históricos de la Revolución cubana, y muy enfáticamente a través de la educación ("perfeccionamiento del trabajo político-ideológico").

El papel estratégico de la educación en la política socialista cubana se hizo manifiesto desde el inicio mismo de la Revolución con el trazado de dos rutas de política, vigentes hasta hoy: la intención de convertir el conocimiento en el principal recurso económico bajo un modelo de desarrollo con base en el capital científico; el papel explícito de la institución escolar en la reproducción de la ideología oficial. Estos dos elementos han prevalecido en el paradigma dominante de la política educativa socialista cubana, posibles de rastrear en su trayectoria en las últimas cinco décadas.

Hoy se reconoce en el marco de las reformas que desde un punto de vista de la eficiencia económica, el gasto educativo se tornó insostenible para la depauperada economía cubana, por lo que el gobierno ha decidido reducirlo. En paralelo, se ha reforzado la importancia del trabajo político en las universidades y la intensificación de las prácticas que tienen en su base el modelo pedagógico de formación en valores, ante el reconocimiento oficial de "problemas políticos" en las nuevas generaciones, para lo que más educación política se plantea como un antídoto, semejante a la lógica de corte incrementalista del cambio y como efecto de acumulación gradual. Sobre esto, Rodolfo Alarcón, Ministro de Educación Superior, ha expresado:

Un balance general de la formación integral arroja resultados, en general satisfactorios en el desempeño profesional de nuestros egresados pero insuficientes en la educación en los valores de la Revolución cubana; instruimos mejor de lo que educamos, razón por la cual aseguramos que la eficacia de nuestro trabajo en esta labor de importancia estratégica para el futuro de nuestra Revolución es insuficiente.1

Cuando se observa en el mapa de las reformas la política de educación superior (PES), ésta casi "no se nota" y parece diluirse entre el resto de las medidas adoptadas: una nueva Ley Migratoria, una polémica Ley de Inversión Extranjera, un debatido Código del Trabajo, por sólo citar algunos ejemplos. Estas decisiones de políticas pueden rastrearse en sus textos normativos fundamentales, lo que ha facilitado su debate y posicionamiento en el imaginario colectivo.

Sin embargo, no ocurre lo mismo para la PES, la cual parece no ser una novedad sin articularse como ley, ni código, ni en otro texto sustantivo que explicite modificaciones claras de su trayectoria. Existe no obstante una suma de resoluciones ministeriales poco conocidas por la población, donde se diseñan algunos de los más recientes cambios implementados, con poco eco más allá de la cadena burocrática. Por ello, es común y hasta consistente con lo anterior, que la nueva PES no esté presente en la agenda social salvo a manera de informaciones aisladas, eslóganes históricos, o preocupaciones particulares, que son muchas por cierto. …

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