Academic journal article Cuban Studies

La Constitución De 1940: Una Reinterpretación

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La Constitución De 1940: Una Reinterpretación

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La interpretación de la Constitución cubana de 1940 ha estado dominada por dos claves estándar de lectura: representó el mayor proceso de consenso en Cuba republicana y resultó "burlada" por la carencia de legislación accesoria, que le otorgó escaso alcance normativo. En el presente texto, releo la segunda de estas claves. Para ello, repaso los debates sobre la liquidación de la moratoria hipotecaria y la discriminación racial. Mi hipótesis es que la forma en que quedaron solucionados ambos problemas en 1940 -en el primer caso, la moratoria fue diferida a favor de los deudores en más de 20 años y, en el segundo, la Constitución creó el delito de discriminación racial- resolvían asuntos de importancia crucial para el aquí y ahora. Con ello, la Constitución proveía además de buenas razones las expectativas hacia el futuro de ese orden normativo, por consagrar un criterio social de la democracia y una acepción de la nación inclusiva y sensible hacia lo popular. Mi texto no se pronuncia sobre aquello en que la Constitución de 1940 fue "burlada" -que sería materia de otro estudio-, pero sí matiza la narrativa sobre su "ineficacia general."

La liquidación de la moratoria hipotecaria

Es irónico que "el primer problema de Cuba," el asunto que representaba, en 1939, el "alma de la Constituyente," no haya sido tomado en cuenta para juzgar la efectividad de la Constitución de 1940. Me refiero al "magno problema" de las deudas hipotecarias. Cuando en octubre de 1939, el presidente Laredo Brú vetó un proyecto de ley de liquidación, aun cuando sus críticos señalaron que favorecía a los acreedores, la reconsideración congresional del veto se estuvo valorando hasta la víspera de la Constituyente, que tomó el asunto en sus manos como "el más importante que discute esta Convención," una "cuestión de honor para con el pueblo de Cuba" (Diario de Sesiones de la Convención Constituyente 1940c).

El problema de la moratoria puede sintetizar así: los efectos de la Gran Depresión, la crisis azucarera, la subida de los precios de productos de primera necesidad, el encarecimiento del valor de la moneda, la escasez de circulante, la carencia de instituciones públicas de crédito, la propiedad extranjera de parte de la banca y la ausencia de una institución eficaz de declarar bancarrota, provocó la incapacidad de pago de los deudores hipotecarios. Miles de propiedades fueron rematadas a precios de fábula. Tómese en cuenta dos ejemplos: un edificio del reparto El Vedado, de veinticuatro apartamentos, propiedad de E. Montoulieu, tasado en 200.000 pesos, fue rematado en 1932, a favor de E. Sarrá, en 5.000 pesos (Asociación Nacional de Propietarios 1939a, 40). Marcial Facio tomó 30.000 pesos a préstamo del Chase National Bank, en 1927, y dio en garantía un certificado que representaba el 30 por ciento del valor neto de la Compañía Azucarera de Bahía Honda, S.A., con valor total estimado en 400.000 pesos. En el contrato se pactó el avalúo de dichos valores, para el caso de subasta, en la suma de 100.000 pesos. En 1929, el banco acreedor subastó la prenda y el postor del mismo banco se la adjudicó en primera y única subasta por 2.000 pesos (Asociación Nacional de Propietarios 1939a, 38).

El problema tenía soluciones en el derecho privado, mediante recursos como el propio código civil o la cláusula rebus sic stantibus. Según esta, si por fuerza mayor, cambian las condiciones que dieron lugar a un contrato, y lo pactado antes es ahora desproporcionalmente más oneroso, dadas las nuevas circunstancias extraordinarias e imprevisibles, la cláusula permite modificar o incluso poner fin al contrato (Goldenberg 1977). Aquí radicaba una primera cara del dilema: resolver el problema apelando al derecho civil, reconociendo la legitimidad de los contratos y ofreciendo una puerta de excepción, de carácter "civil," de salida; o considerarlo un problema de derecho económico, ofreciendo, en cambio, como regla una salida de naturaleza "pública." La cuestión es que sendas salidas conducían hacia destinos diferentes. …

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