Academic journal article Bulletin of Hispanic Studies

Paradigmas De Imperfección: El Individuo Y Sus Espacios En Nazarín y Halma de Benito Pérez Galdós

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Paradigmas De Imperfección: El Individuo Y Sus Espacios En Nazarín y Halma de Benito Pérez Galdós

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Y yo pregunto: este hombre, con su altruismo desenfrenado, ¿hace algún bien a sus semejantes?

(Pérez Galdós 2004: V, 1689)

En 1895 Benito Pérez Galdós (1843-1920) publica Nazarín y Halma, dos novelas que cuentan las 'inauditas aventuras cristianas' de un altruista y místico sacerdote de La Mancha llamado Nazario Zaharín o Zajarín dentro y fuera del Madrid de la Restauración (1958, V: 1836). Desde las escenas iniciales de este relato bipartito, en que el narrador conoce al apodado Nazarín en una caótica casa de huéspedes, resalta la inquietante representación del individuo y los espacios privados y públicos en que se desenvuelve (V: 1682). Esta representación se puede entender dentro del contexto intelectual y existencial de finales del siglo XIX, que en una de las primeras novelas de Galdós se describe como un 'siglo enciclopédico' caracterizado por una '[mjonstruosa síntesis de los tiempos' (IV: 812).1 Con esta acepción de síntesis, en el sentido de confluencia de elementos heterogéneos y fragmentarios antes que de consolidación armónica, se captura la incertidumbre que el célebre autor percibe en el mundo moderno.

En un artículo de 1893 titulado 'Confusiones y paradojas', Galdós le confiere al asunto un cariz angustiante al describir un mundo cada vez más disgregado y en declive (2004: 853-59). '¿Es que se acaba el mundo? Vivimos en plena catástrofe', declara con tono milenarista en términos espaciales al igual que (inter) individuales (853). Por un lado, el entorno espacial se ve afectado a tal punto que 'barrios enteros de capitales animadísimas se desmoronan por faltarles el suelo' (853). Por el otro, la religión y otras ideologías e instituciones tradicionales ya no ofrecen consuelo ni soluciones al desasosiego generalizado, de tal manera que prevalece la disgregación social y la 'moral está, pues, en el aire' (857). Tan contundente es el impacto que conlleva 'el excesivo desarrollo del espíritu crítico en este siglo' (858).

Por medio de sus propias reflexiones críticas, que atribuye a su 'lucidez de entendimiento' y no al pesimismo, Galdós no ofrece ni consuelo ni soluciones sino que problematiza irónicamente el estado de cosas que percibe (865). Consiguientemente, representa al individuo como ensimismado, fracturado, incongruente y sin paradigmas o modelos culturales viables para determinar satisfactoriamente quién es y cómo conducirse en su cotidianidad social, y al mundo como una serie de espacios confusos e inestables. En El tema de nuestro tiempo (1923), José Ortega y Gasset (1883-1955) conceptualiza estas circunstancias existenciales y espaciales como ineluctablemente recíprocas: 'Vivimos en función de nuestro contorno, el cual, a su vez, depende de nuestra sensibilidad' (1957, III: 192). La representación que realiza Galdós de la existencia del individuo en estas circunstancias revela su amplia óptica de una era en que la necesidad de los seres humanos de acercarse a sus congéneres dentro de espacios paulatinamente más complejos es tan urgente como vigorosas las fuerzas socioculturales que parecen distanciarlos. Son monstruos en un mundo conformado por espacios monstruosos.

Esta monstruosa representación, producto de la síntesis y el espíritu crítico a la sazón, se fundamenta en la composición altamente dialógica e irónica de la narrativa de Galdós. El novelista articula el entrecruzamiento de innumerables y fragmentados textos e imágenes de clase y origen diversos confiriendo a sus escritos una espesura que comprueba su excelente formación intelectual.2 Sus relatos exhiben esta espesura al combinarse lo que el narrador de Halma llama 'la leyenda y el pincel', refiriéndose especialmente a las letras y la pintura, en un comentario sobre la plasmación de personajes que también se puede aplicar a la de espacios (Pérez Galdós 1958: V: 1775). Así, lo textual y lo estético configuran la escritura galdosiana.

Consciente, pues, de la forma sintética del texto literario, Galdós cuestiona y debate incluso las ideas que, al menos en el díptico de Nazarín, podría decirse que plantea como posibles asideros paradigmáticos a fin de afrontar las 'confusiones y paradojas' que detecta en el período finisecular. …

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