Academic journal article Afro - Hispanic Review

Sikanékue, Mujer Fundacional En Abakuá

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Sikanékue, Mujer Fundacional En Abakuá

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¿Quién es Sikanékue?

Sikanékue es la unión entre Sikán, princesa escogida para recibir el Secreto, y Ékue, la manifestación divina en forma de Pez. Esa unión se lleva a cabo revitalizando energía con sangre a través del sacrificio. El derrame de la sangre de Sikán para revivir el Pez sagrado es la comunión perfecta entre el enigma y el misterio, el sacrificio más sagrado es esa unión de Sikán con Ékue. Sikanékue es la figura que se transforma en una divinidad autóctona a la que hay que respetar y reconocer en cada ritual Abakuá, como dicen los mayores: "porque esta mujer, que tanto sabía, de traidora se convirtió en un ser muy sagrado y fue venerada por los Efik y los Efor" (Cabrera, La lengua sagrada 420).

Las historias sobre estos hechos ocurridos en el Calabar son múltiples y contradictorias. Caminemos por las páginas de Lydia Cabrera, erudita cubana a quien su secretaria privada asocia poéticamente con Sikanékue1 y quien escribió dos libros (La lengua sagrada y La sociedad secreta) y varios artículos sobre los Abakuá. Allí encontramos varias leyendas recogidas de ancianos jerarcas Abakuá. Según Cabrera, un día uno de ellos le dijo: "¿Niña, tú tienes ganas de saber de los ñañigos, de los Abakuá? Coge la libreta y ven para acá." (Hasson 98). Y así, los herederos de los que atravezaron el Atlántico en cuerpos vilmente maniatados, y que en Cuba se organizaron en cofradías resultando a principios del siglo XIX en la Sociedad Abakuá, le contaron a Cabrera muchos de sus principios traídos en espirítu y celosamente guardados por años.

Soy hija del jefe2 de mi tribu, rey llamado Mokoíre. Soy los ojos de mi padre, quien dirige mi tribu con mano firme. Soy doncella y muy admirada por todos. Un día cuando fui al río a recoger agua en la güira, puse la vacía y saqué la que estuvo ahí en la casimba, llenándose toda la noche. La encontré más pesada que de costumbre, pero no le di mucha importancia. Al caminar de regreso al pueblo oí un ruido, como un bramido, que salía de mi guira y me asuste. Tiré la güira y salí corriendo a buscar a mi padre. Le conté lo que había pasado y me pidió que le llevase al lugar donde había dejado la güira. La tomó con sumo cuidado y la escondió en una cueva. Me pidió no comentar el suceso con nadie y guardar absoluto silencio.

En esta versión de la historia, la tribu prosperó por la posesión del secreto y los vecinos añoraban poseerlo también. Pasó el tiempo y fui prometida al hijo del jefe de una tribu vecina. "Sikán pasó a la tierra de los Efik, que era vecina, y casó con el hijo de Chabiaka, Efiméremo, y . . . contó lo que sabía. Les dijo en qué consistía el secreto de los Efor que ella había jurado guardar".3 Bueno en realidad eso es lo que dicen para justificar mi sabiduría. Lo cierto fue que, para evitar una guerra, las dos tribus decidieron compartir el secreto, y mientras se iniciaban y juraban guardar el secreto, acordaron castigarme por saber, por hablar. Fue un acuerdo entre dos tribus, la de mi padre, los Efik y la de mi (futuro) marido, los Efor (La sociedad secreta 99). Seguí a mi padre al monte confiada y allá en lo profundo del follaje, ante una palma y una ceiba, Ekuenyon me estranguló y dieron mi sangre al Misterio. De ahí en adelante soy parte integral de los ritos y se me adora como fundadora y protectora de todos los Abakuá. Tocada por la divinidad cuando cargaba la güira que contenía el Pez Divino, yo fui la primera iniciada en los secretos y por lo tanto la escogida para residir junto con él para siempre, como su novia eterna.

En otra versión de la historia, yo Sikán, estoy destinada a ser la mujer de Isún, un guerrero apuesto que me trastorna, de tierra Efó. Somos una pareja, joven, hermosa y enamorada. Era doncella, "pero el pueblo podía pensar que no lo fuese. Era bonita, tenía enamorados, estaba en edad de merecer, en mi flor. Isún me veía a menudo y nadie más que él me acompañaba a sacar ñames y a cortar plátanos" (La sociedad secreta 96) En algunas de las historias se dice que me acompañó al río el día que recogí al Pez, pero no es verdad. …

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